miércoles, 18 de febrero de 2009

Cuando el pueblo decide...


Mediante referéndum, y con un total de 6,3 millones de votos a favor (54,86%) y más de 5 millones en contra (45,13%), el pueblo venezolano apoyó el pasado domingo 15 de febrero una reforma constitucional que permitiría a Hugo Chávez, actual Presidente de Venezuela, presentarse indefinidamente como candidato a la presidencia de ese país. A los pocos minutos de saberse la noticia, con brazos abiertos y en el tono contundente que lo caracteriza, Chávez anunció desde lo alto del balcón del palacio de Miraflores (Caracas), que se consagrará “íntegramente al pleno servicio del pueblo”.

Frente al amplio apoyo popular recibido por Chávez, y tomando en cuenta esa “gran” promesa de este líder carismático (de los pocos que nos quedan afortunadamente en este mundo), uno no puede dejar de preguntarse acerca del significado de esa elección por parte de la ciudadanía venezolana. En este sentido, los puntos de vista son radicalmente opuestos: a juicio de algunos, en Venezuela existe una dictadura. A los ojos de otros, en cambio, Venezuela vive una verdadera democracia ya que el pueblo lo ha decidido así. No hay duda, la enmienda constitucional fue apoyada por la mayoría popular, pero ¿eso es suficiente para afirmar que dicha reforma instituye una “verdadera” democracia?

El pueblo, mediante el procedimiento mayoritario, puede optar por esquemas de gobierno no democráticos, por ejemplo, puede imponerse lo que en los hechos no es otra cosa que una dictadura. Y esto, me parece, no daría lugar a confusión si tomamos en consideración una distinción fundamental: aquella que se traza entre métodos democráticos para la toma de decisiones y lo que podrían llamarse arreglos institucionales no democráticos. Por ello, creo, puede decirse que el pueblo de Venezuela ha decidido democráticamente instaurar una dictadura ―i.e., perpetuar ilimitadamente el gobierno de un solo hombre―, por mucho que la decisión haya sido tomada a través de la regla de la mayoría y por mucho que Chávez no se canse de repetir que va a gobernar para el pueblo (lo digo por eso de que la democracia es el gobierno del, por y para el pueblo).

PD. No pongo la foto de Chávez porque su cara desentonaría demasiado con el aspecto democrático de este blog.

2 comentarios:

Geraldina dijo...

El referendum chavista sería equivalente a desaparecer la división de poderes por medio de un referéndum (si claro, MUY democrático)...
Los chavistas dicen: "no se votó por él, se votó por una reforma constitucional"
Pero sabemos que nuestros estados dizque-constitucionales, pretenden usar las reformas a la ley fundamental como legitimaciones ex-post o chalequitos a la medida de sus ensonaciones...!

Pablo Yañez Placencia dijo...

Cada vez que leo que el pueblo venezolano votó por establecer una dictadura, la duda me consume por dentro.

En tu comentario manejas la idea de que por el simple hecho de que una persona pueda postularse a la presidencia cuantas veces lo desee, ya es un dictadura, o, al menos, es un instrumento para construir poco a poco la dictadura.

Pero curiosamente, las personas que manejan el mismo punto que defiendes, son por lo regular admiradores de Felipe González, quién ocupó la Presidencia del Gobierno Español durante 14 años(y no duró más tiempo por que perdió la elección frente a Aznar), o pregonan ser seguidores de Olof Palme, Primer Ministro de Suecia por 11 años (quién tenía pensado durar más tiempo, pero fue asesinado).

Van estos ejemplos para decir que la reeleción no tiene que ser forzosamente un instrumento dictatorial,mientras Chávez o quién se quiera reelegir gane limpiamente la elección y cumpla el orden constitucional, no hay de que preocuparnos.
Pero si de todos modos se quiere insistir en acusar a Chávez de ser un dictador por el simple hecho de querer reelegirse, ya es miopía analítica.